Pintura / ES
La recompensa del adivino
Una obra definitoria del Arte Metafísico que retrata a la Ariadna dormida en una plaza desierta e inquietante — conectando la adivinación, el inconsciente y la quietud onírica que influyó en todo el movimiento surrealista.
- Artista
- Giorgio de Chirico
- País
- Italia
- Año
- 1913

Giorgio de Chirico pintó "La recompensa del adivino" en 1913, durante el período en que estaba inventando lo que él llamó pittura metafisica — pintura metafísica. El título mismo es un enigma: ¿cuál es la recompensa del adivino? ¿Qué recibe aquel que ve el futuro a cambio de esa visión? De Chirico nunca nos lo dice. Solo nos muestra el paisaje que la respuesta habita.
La escena es una de las plazas desiertas características de De Chirico — un espacio vaciado de actividad humana pero lleno del residuo de la presencia humana. Arcadas oscuras se adentran en la sombra. Una torre de reloj marca un tiempo que parece haberse detenido. Un tren parte a lo lejos, dirigiéndose a algún lugar que no podemos seguir. Y en el centro de este mundo vaciado yace la figura dormida de Ariadna — la princesa cretense del mito griego que le dio a Teseo el hilo para navegar el laberinto del Minotauro, solo para ser abandonada por él en la isla de Naxos.
Ariadna duerme. Ella es la adivina que proporcionó la clave del laberinto pero no pudo prever su propio abandono. Su recompensa es esta: dormir para siempre en una plaza donde el tiempo se ha detenido, donde el tren parte sin ella, donde las sombras caen en ángulos que ningún sol real podría producir.
La pintura ahora reside en el Museo de Arte de Filadelfia, lejos de las plazas italianas que representa, aún haciendo su pregunta sin respuesta: ¿cuánto cuesta ver lo que otros no pueden?