Pintura / ES
El cíclope
Odilon Redon transforma el mito de Polifemo en una visión luminosa de anhelo y misterio — el único ojo enorme convirtiéndose en un símbolo arquetípico de la visión interior, la clarividencia y la mirada mística hacia lo invisible.
- Artista
- Odilon Redon
- País
- Francia
- Año
- 1914

"El cíclope" de Odilon Redon es una pintura que debería ser aterradora y es, en cambio, insoportablemente tierna. El gigante de un solo ojo, Polifemo, asoma sobre una cresta para observar a la ninfa Galatea durmiendo abajo, y en su único y enorme ojo no hay amenaza sino algo más cercano a la adoración. Es el monstruo que ama lo que no puede tocar. Es el vidente cuya visión es tanto su don como su maldición.
Redon fue el gran pintor de lo invisible. Mientras los impresionistas capturaban la luz cayendo sobre nenúfares y fachadas de catedrales, Redon pintaba lo que sucedía detrás de los párpados cuando cierras los ojos. Pintaba sueños, visiones, alucinaciones, las criaturas que habitan en los espacios entre la vigilia y el dormir. Una vez escribió: "Mi originalidad consiste en dar vida, de manera humana, a seres improbables y hacerlos vivir según las leyes de lo probable, poniendo — en la medida de lo posible — la lógica de lo visible al servicio de lo invisible."
El ojo único del cíclope es el símbolo más poderoso de la pintura. Es el tercer ojo de la tradición mística — el ojo de la intuición, de la clarividencia, de la visión que ve no lo que es sino lo que yace debajo. Este es el ojo del lector de tarot, del analista, del artista. El ojo que mira una tirada de cartas o el sueño de un paciente o un lienzo en blanco y ve los patrones que otros pasan por alto.
La pintura se encuentra en el Museo Kröller-Müller en Otterlo, Países Bajos, donde sus colores luminosos — verdes y dorados y azules imposibles — brillan con una luz que parece venir del interior de la pintura en vez de caer sobre ella desde fuera.